Mostrando entradas con la etiqueta Bitácora de un corredor frustrado: Cosas y casos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bitácora de un corredor frustrado: Cosas y casos. Mostrar todas las entradas

Cuanto menos salgo a correr más disfruto... ¡Y una mierda!




Me encanta correr: No hay otra sensación tan placentera como esa; correr, pensar, ver, oler, sentir... Llevo desde marzo con un mordisco en el Glúteo/Cadera que no me deja correr como a mi me gusta. He visitado un Fisioterapeuta, que ha hecho conmigo lo que debía, y todos: Él, yo y mi dolor, hemos llegado a la conclusión de que la edad y la repetición del acto de correr, han terminado por pasar factura.

Cuando menos corro más disfruto de los pequeños detalles de la vida: Veo el tiempo pasar sin mirar el reloj. He dejado de medir las distancias. He dejado de suplicar unos minutos de más a la familia, a los amigos... Si, esto es lo sensato, pero estoy corriendo menos por culpa de una lesión. Probablemente sea por un desajuste muscular, una mala alineación ósea, un “fallo” de nacimiento..., y ahí estoy yo, en el fallo, pensando únicamente en lo positivo, en que probablemente sea un dolor crónico, en que tengo sensibilizada la zona, en que debo reeducar el músculo, (la zona de la bursa), y entenderla como un dolor que siempre estará ahí, porque debe estar para hacerme sentir vivo, mientras trabajo muscularmente cada trocito de mi cuerpo que pensaba que no existía de forma individual.

Crujidos, pinchazos, molestias continuas y las mismas ganas de ponerme las zapatillas y empezar a correr. No ir en bici, ir a correr, y lo estoy haciendo, pero con un matiz que antes no contemplaba: DIS-FRU-TAR de cada pequeño paso, de cada minuto en la montaña, de cada pequeño desnivel superado, de buscar la zancada corta "minimalista" pero con zapatillas y gozar el proceso... Pero todo esto con un precio a pagar: Rodar con la bici, (también buscando el punto nihilista supremo y sin sufrir), hacer los ejercicios, (que cada día que pasa me dan más pereza hacer y los cuales olvido voluntariamente hasta que el dolor se hace intensamente persistente), y cada día, ser más fuerte que el dolor.

Hablar con más gente que corre es un alivio: Hay quién no puede correr, quién está recuperándose de una operación o tiene pendiente una, quien no podrá volver a correr nunca, quien como yo, la mayoría, tiene un dolor u otro limitante.

No estamos locos, que sabemos por qué corremos...



Este 2014 nos está mostrando que las carreras de montaña no han tocado techo. Que esta afición que compartimos, todavía está lejos de llegar a su punto álgido y ello lo demuestra la fiebre que desatan las principales carreras de montaña a nivel mundial. Los locos de la competición y los locos amateur nos programamos las agendas para estar con el ordenador encendido y el ratón calentito, el día y la hora en el que se abren las inscripciones de las carreras en las que tenemos pensado participar, pues las plazas se agotan en unas horas y luego ya es imposible apuntarse, tal y como ha ocurrido con la Marató i Mitja 65km, la CSP115, de 118km y la Marató de Borriol de 42km en este 2014.

Desde el punto de vista social se demuestra que los runners estamos enganchados hasta la médula a las carreras y somos capaces de acampar frente a nuestro ordenador, con tarjeta de crédito en mano; sin trabajar, comer ni cenar, sólo por conseguir el anhelado premio: una inscripción. Nuestras familias ya lo saben, pero no hasta que punto, pues escondemos estos actos y solo los comentamos con los que son igual que nosotros... ¿Qué quiere decir esto? Que estamos enganchados, somos adictos y esto lo demuestra. Como dice el Doc.: — Sé de un lugar en el que te ayudarán a desintoxicarte...

Desde el punto de vista ecosostenible se demuestra que los organizadores son responsables y respetuosos con su terreno de juego; el monte, pues si tuviesen ánimo de lucro no cerrarían inscripciones y habrían 8000 locos destrozando las sendas a su paso.

Desde el punto de vista turístico es un lujo para esos pequeños pueblos de interior que ven sus plazas hoteleras, bares y restaurantes al 100% en épocas de vacas flacas, además de tener llenos todos los puntos de interés a 50 km a la redonda: museos, exposiciones, bares y restaurantes...

Desde el punto de vista económico es un motor que puede revitalizar zonas deprimidas. Ya se está viendo que pueblos que aparentemente no tenían un atractivo comercial, se están montando tiendas especializadas en deportes de montaña que son todo un referente nacional, como puede ser en Castellón Shedmarks en Vilafranca o Tottrail en Adzaneta.

Desde el punto de vista del corredor genera ansiedad, frustración y malestar, ya que no todos podemos conseguir una plaza para todas las carreras que quisiéramos, bien por precio o por llegar tarde a formalizar la inscripción.

¿Esto está bien? Si y no. Se deberían reunir todos los organizadores de carreras de montaña provinciales y planear el futuro de las mismas, organizar bien el calendario de competiciones y decidir qué carreras puntúan para poder optar a las más saturadas. Hacer a imagen y semejanza de la UTMB, pero de forma provincial. Tienes puntos para correr, pues tienes opción a plaza. Si tienes puntos y sigue habiendo saturación, pues además sorteo.

Veremos donde acaba todo esto. Yo me quedo con que para correr el monte está abierto de lunes a domingo y que si no has conseguido plaza para la carrera del año, pues nada, un día te organizas con los amigotes y te montas tu carrera particular, con coches de seguimiento, parejas, niños y un destino común. Disfrutar de la montaña.

Salut i cames!